domingo, 28 de marzo de 2010

Decidir en libertad

Después de las controvertidas elecciones del 14 de marzo para Congreso, Parlamento Andino y consultas internas de los partidos Verde y Conservador, vale la pena analizar cuál —y cómo― debe ser la relación entre la opinión pública y el periodismo de cara a los comicios presidenciales del próximo 30 de mayo de 2010.

Para empezar, hay que aclarar que las audiencias en Colombia están pesimamente educadas. Comenzando por el hecho de que más del 80% de la información de la televisión ―que es el medio que los ciudadanos más consumen y toman sus decisiones a través de lo que ven allí― es incompleta y está contaminada de propagandas. Muchas veces una persona toma la decisión de votar por alguien sin saber realmente quién es y qué ha hecho.

No se puede considerar suficiente que con dar datos y recoger unos testimonios ―y con notas de 40 segundos―, la audiencia sea un sujeto con capacidad de desarrollar criterios sobre asuntos de interés público.

Para Javier Darío Restrepo, maestro en ética periodística de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), no basta con informar para generar opinión pública: “La información tiene que ser convertida en conocimiento, cuando se le convierte en conocimiento es un factor indispensable para decidir en libertad; y cuando alguien decide, con base en una información, allí sí se está generando opinión pública”.

Es necesario ―también―, como lo expone Ana María Miralles, la identificación de temas comunes y luego el debate, la polémica, las tendencias y las corrientes de opinión (Miralles, 2002).

El debate permite el contraste de las opiniones y las audiencias pueden formar un concepto con los argumentos que consideren sobre determinado tema o problema. Al no ver todo el espectro ―y conocer los diferentes tintes y aristas―, no se puede tomar una decisión con fundamento, y más en tiempos electorales.

“En sociedades en donde no hay pluralismo político ni informativo, la formación de criterios entre los ciudadanos está peligrosamente homologada y es difícil hablar de opinión pública”, añade el texto de Miralles.

En el caso de la televisión, el debate debe estar en el horario familiar, no puede ser transmitido a la media noche. Porque el horario familiar ―o prime time― está garantizando que todas las personas vean en la tribuna a los diferentes puntos de vista. De esta manera, el periodista debe garantizar el pluralismo en la información.

PERIODISMO INDEPENDIENTE

La falta de independencia de los medios genera una información parcializada y poco veraz.

Conforme con Daniel Coronell, director del informativo ‘Noticias Uno’, sí hay periodismo independiente, “lo que pasa es que el periodismo noticioso de televisión está en un proceso de enorme concentración de los canales privados (RCN y Caracol TV), que representan a los dos grupos económicos más grandes del país”.

De esta manera, “cumpliendo ellos una labor importante no creo que puedan realizar una labor independiente, porque ellos son voceros de sus propios intereses empresariales que los respalda”, añade el periodista, que también escribe una columna en la revista Semana.

Los medios de comunicación no pueden ser monopolizados para hacer propaganda de alguien sino deben ser utilizados como medios de información para que el ciudadano tome mejores decisiones. De cualquier modo, es la forma ética de corresponderle a la opinión pública.

Es necesario, además, que realicen consejos de redacción, que son espacios de reflexión para garantizar la calidad en la información.



Actualmente los canales privados tienen cuatro emisiones diarias de lunes a viernes de sus respectivos noticieros. Transmisiones que muestran lo mismo, con las mismas fuentes, los mismos temas y en segundos; esa información es retransmitida durante todo el día con la diferencia de una coma o una voz. No podemos hablar de opinión pública en estas condiciones que nos ofrecen los medios.

Hace 15 años, es decir en 1995, Colombia tenía 12 noticieros. Eran 12 posibilidades de conocer la noticia, 12 maneras de ver la actualidad política, económica y social del país; 12 oportunidades de formar opinión y 12 maneras de ver el país.

“Es preocupante que con novelas y un simple registro de un noticiero se formen las audiencias, faltan espacios de debate en la televisión; entre más voces mejor opinión. A más medios, más democracia”, sostiene Hollman Morris, director del programa de televisión ‘Contravía’.

Y concluye, “que las audiencias tienen una responsabilidad en esto: la información no es un elemento de trabajo de los periodistas, la información es un bien público y le pertenece a las sociedades, las sociedades son las que le tienen que exigir a sus medios de comunicación buena información y buen trabajo con la información. Los medios deben contar con las audiencias y los medios debemos ser más autocríticos, no le debemos tener miedo a la autocrítica, debemos dar debates de frente a la sociedad”.

RECOMENDACIONES

La Misión de Observación Electoral (MOE) recomienda: i) informarse responsablemente sobre quién es el candidato; ii) conocer sus propuestas; iii) saber cuál es la representación política que tiene la persona por la que va a votar; iv) ser consciente de los antecedentes; v) saber a qué partido pertenece; y, vi) saber si ha tenido relación con grupos armados ilegales.

El portal Votebien tiene una sección para ver los perfiles de los candidatos a la presidencia de la República [VER: Sergio Fajardo, Rafael Pardo, Germán Vargas Lleras, Gustavo Petro, Antanas Mockus, Noemí Sanín, Juan Manuel Santos y Robinson Devia] para que los ciudadanos conozcan la información personal, estudios realizados, trayectoria política y profesional, información electoral y antecedentes penales y disciplinarios.

¡Vote libre e informadamente!

Foto: Revista 'Semana'

lunes, 22 de marzo de 2010

Ante el sacrificio de Guillermo Cano en El Espectador “siguen adelante”

El martes 22 de marzo de 1887 se fundó en Medellín el periódico El Espectador para servir a Colombia y para salir en defensa de las libertades y de la moral pública. Fidel Cano Gutiérrez, director fundador, escribió: “El Espectador trabajará en bien de la patria con criterio liberal y en bien de los principios liberales con criterio patriótico”, que constituye su principio editorial.


En su aniversario 123, El Espectador —que es dirigido por Fidel Cano Correa, biznieto del fundador y sobrino de don Guillermo Cano— sigue construyendo un estilo de independencia, de crítica y análisis desde todos los puntos de vista. El 11 de mayo de 2008 logró volver a la circulación diaria, después de 7 años de ser semanario.

Esta conmemoración nos recuerda la lucha del diario en los años 80 contra el poder de la mafia. Ya en ese entonces, don Guillermo Cano Isaza le advertía a la sociedad colombiana —desde su “Libreta de Apuntes”— el peligro de que el narcotráfico permeara los valores de diferentes estamentos de la sociedad y advertía que, de seguir esta alianza, —entre los sectores de la sociedad y las mafias—, el país terminaría en las manos de los capos de la droga.

Por ello, vale la pena recordar al insigne periodista que “se metió en tan valientes batallas”, como lo recuerda su sobrino Fidel, que dirige El Espectador actualmente.


Julián Martínez Vallejo: ¿Cómo fue su relación con Guillermo Cano Isaza?

Fidel Cano Correa: Pues la relación de tío a sobrino. No tuve la fortuna de trabajar con él, yo estaba estudiando cuando ejercía como director de El Espectador y cuando lo mataron. De manera que era una relación mucha más familiar; por ahí nos veíamos en los encuentros de familia en una finca que teníamos, pero ellos eran los que más la visitaban, entonces yo me les pegaba en esos paseos.


J.M.V.: ¿Gracias a la labor que hizo Guillermo Cano con el país despertó el olfato periodístico en usted?

F.C.C.: Siempre hubo una gran admiración hacia don Guillermo por toda la labor que hizo como periodista. Lo aprendí a conocer leyendo sus columnas y sus editoriales y, evidentemente, toda la familia despertó ese gusto por el buen periodismo. Todos los familiares fuimos trabajando en el periódico, pero él era la cabeza editorial y el director, quién se metió en tan valientes batallas. Él siempre fue un gran ejemplo de periodista.


J.M.V.: Cuando vivía Guillermo Cano él representó la conciencia del país, ¿el periodismo actual en Colombia puede acercarse al grado de sinceridad que caracterizó a don Guillermo?

F.C.C.: Yo creo que debería, lo que pasa es que el periodismo escrito era más influyente de lo que es hoy en día. Sin embargo, sí creo que ese tipo de compromisos se podrían asumir más seriamente, pero es muy poca la gente que asume el periodismo de esa manera. En su momento, no había otros periodistas que denunciaran como don Guillermo.

J.M.V.: ¿Por qué don Guillermo Cano era tan confiado si sabía del peligro que representaba denunciar el narcotráfico?

F.C.C.: Hay que ver que en ese momento era otro país. Aunque había temor al revelar verdades —por la época del narcotráfico y el asesinato de Rodrigo Lara Bonilla (ministro de Justicia, asesinado el 30 de abril de 1984)—, realmente nadie —ni sus hijos, ni siquiera él— se esperó que los tentáculos de esas personas llegaran hasta el punto de asesinarlo.


Don Guillermo siguió los principios de sus antepasados: don Fidel, el fundador de El Espectador, que estuvo preso innumerables veces por decir la verdad y denunciar, nunca dio un paso atrás para que no lo encarcelaran peleando por la libertad de expresión. Su padre Gabriel vivió la dictadura de Rojas con el cierre del periódico, enfrentados a la pobreza mientras no podían tener el periódico. En ese momento don Guillermo ya era periodista y también vivió la dictadura, él tenia todo ese ejemplo para asumir que el periodismo no es un negocio ni solamente una profesión sino un compromiso con una sociedad, para cumplir la labor de buscar la verdad y hacer un país más decente, que fue la gran lucha de Guillermo Cano; y eso estuvo por encima del bienestar y la seguridad de él mismo.


J.M.V.: ¿Usted cree que él tenía miedo de ser amenazado?

F.C.C.: Es muy difícil decirlo, él era muy encerrado en sus cosas, en si mismo. Por lo que dice su familia más cercana —su esposa y sus hijos—, él nunca manifestó que tuviera temores, sin embargo, está la famosa última entrevista que le dio a Cecilia Orozco (el 15 de diciembre de 1986) en la que dice que él no sabe qué pueda suceder al salir de las instalaciones del periódico. De manera que don Guillermo era consciente que había una amenaza latente, un peligro, pero él jamás pensó que las circunstancias llegaran hasta allá.


J.M.V.: Si usted tuviera la oportunidad de devolver el tiempo, ¿le impediría a don Guillermo que denunciara con nombre propio a los jefes del narcotráfico por proteger su vida?

F.C.C.: Él sabía lo que estaba diciendo y a lo que se enfrentaba. No tenía la dimensión de que lo iban a matar, pero era consciente del tamaño de su enemigo, ya le habían matado a su amigo Rodrigo Lara. Eso hubiera sido inútil, seguramente yo hubiera tratado de que se cuidara un poco, pero yo creo que él jamás hubiera aceptado dejar de decir algo por temor.


J.M.V.: ¿Valió la pena el sacrificio de don Guillermo Cano?

F.C.C.: Digamos que nunca vale la pena algo que cueste vidas. Si no hubiera existido Guillermo Cano en este país habría caído más bajo y, aunque se cayó, gracias a él las cosas fueron mejores y no se tocaron fondos peores.


Me parece que la muerte de Guillermo Cano fue una bofetada para el periodismo colombiano, ahí se despertó mucha gente, los periodistas se dieron cuenta de cuál era el tamaño del poder que tenía el narcotráfico y qué era lo que pretendían estas personas.


J.M.V.: ¿Cuál es el recuerdo más impactante que usted tiene de ese 17 de diciembre de 1986 negro para todo el país?

F.C.C.: Son muchos, pero obviamente en el momento de la noticia —eso no se me borra—, yo estaba en mi casa escuchando un partido de fútbol en la radio, cuando oí el extra de Yamid (Amat), y a mí me tocó ir a decirle a mi papá que atentaron contra la vida de mi tío Guillermo —en ese momento no se sabía que estaba muerto—. Recuerdo ese viaje en el carro desde la casa a la clínica en el CAN y pues cuando íbamos llegando en la radio dijeron que estaba muerto.


También recuerdo el recorrido del entierro hasta el norte de la cuidad, había una cola de gente multitudinaria, eso sólo lo volví a ver con la muerte de Jaime Garzón, las personas en los puentes, todo el mundo con pañuelos blancos, tirando flores, fue una cosa impresionante, que en medio de ese dolor era como un espaldarazo, como un orgullo de la importancia del periodismo.


Y el otro recuerdo es el día del silencio de los medios, al otro día que no hubiera radio, que no hubiera televisión, que no hubiera periódicos y la marcha que hicimos en silencio por toda la avenida Jiménez hasta la plaza de Bolívar fue también muy emocionante, muchísima gente, todo el mundo en silencio, eso fue muy esperanzador en medio de toda esa tristeza, esos son los momentos que más recuerdo.


J.M.V.: ¿En ese momento ya se veía como periodista?

F.C.C.: Yo estaba estudiando literatura y filosofía, pero desde el comienzo, cuando decidí estudiar eso, estaba pensando en periodismo. Entonces sí, aunque no había entrado a trabajar en el periódico, había escrito algunas cosas. En el momento del asesinato de mi tío comience a hacer las prácticas en El Espectador.


J.M.V.: ¿Usted siguió la costumbre de la prensa por tradición de su familia ó porque efectivamente es lo suyo? ¿Por qué no la radio ó la televisión?

F.C.C.: Porque yo nací dentro del periódico. Yo pasaba mis vacaciones en la redacción del periódico, incluso hacia un impreso que vendía en vacaciones a la gente que trabaja en el periódico, mi sitio de juego era en los rollos de papel en la bodega con mis primos (risas). Siempre estuve ligado a la prensa escrita, de ahí a radio o a televisión, eso problema de personalidad con esta timidez y poca habilidad para hablar, no creo que tuviera ningún futuro en algún medio audiovisual (risas).


J.M.V.: Guillermo Cano simbolizaba el alma del periódico, ¿qué sería de El Espectador si estuviese vivo?

F.C.C.: Ni idea. Yo creo que de alguna manera menos mal a él no le tocó vivir la crisis, no le tocó ver que El Espectador saliera de las manos de la familia, pues finalmente por haber hecho ese periodismo, El Espectador llegó a la quiebra por mantener, por poner —como siempre en toda su historia— por encima del negocio el periodismo. De manera que yo creo que hubiera sido muy triste para él haber visto algo así. Queda la duda si Guillermo Cano hubiera logrado mantener el periódico por encima de la quiebra, y yo creo que ni siquiera eso lo hubiera salvado.


J.M.V.: ¿En qué circunstancias Guillermo Cano hubiese vendido El Espectador?

F.C.C.: Esa es otra gran duda. Su familia inmediata —su esposa y sus hijos— fueron los únicos que vendieron todo; los demás, cuando se dio la venta, quedamos ahí con un porcentaje, que hoy ya no existe. Ellos decían que El Espectador si no es en manos de los Cano ya no es El Espectador. Pero no sé si Guillermo Cano hubiera seguido ese ritmo, yo diría que sí, es muy probable que sí, él hubiera tomado la misma decisión. Los demás pensamos que más valía que siguiera existiendo El Espectador así fueran otras manos. Lo que pensamos los otros, los que no eran de la pura familia de Guillermo Cano, lo que había que garantizar era la supervivencia de El Espectador y dejarlo en las mejores manos posibles.


J.M.V.: ¿Cómo cree que Guillermo Cano hubiera enfrentado el tema de pasar de diario a semanario?

F.C.C.: Con gran dolor, como nos dio a todos tener que pasar a semanario, pero El Espectador ha pasado por épocas mucho más difíciles que la de volverse semanario, y ha sido semanario en otras épocas, y al comienzo salía dos veces a la semana, y ha estado cerrado durante mucho tiempo, y el incendio, y cerrado por la censura muchas veces; de manera que pasar de diario a semanario realmente no es su más grave crisis.


J.M.V.: ¿Ser semanario afecta más a El Espectador económicamente o afecta más a la comunidad colombiana que necesita información a diario?

F.C.C.: En su momento la decisión fue puramente económica, era reducir los altos costos que tenía la operación. El fin de semana es cuando más se mueve la publicidad y era quedarse con el “ahogado y el sombrero”; pero evidentemente que El Espectador siguiera existiendo y que fuera una voz distinta en su formato de semanario, cumple una labor tan importante como diario, obviamente que si está todos los días posiblemente tenga un poco más de influencia que saliendo semanario, pero digamos que lo importante fue que esa decisión fue la que permitió que el Espectador siguiera existiendo. Si hubiera seguido con las pérdidas que traían como diario, finalmente hubiera desaparecido. Además, le permitió recuperar su prestigio y su influencia, porque El Espectador al final cuando estaba de diario, realmente había perdido mucho de su influencia, estaba circulando mucho menos de lo que circula hoy en día como semanario. Eso fue jugada estratégica muy importante, le permitió a El Espectador recogerse un poquito, definir mucho más, volver a hacer ese periodismo combativo y de opinión que toda la vida ha sido y eso le permitió florecer.


J.M.V.: A mi juicio El Espectador quedó en quiebra porque efectivamente se enfocó en denunciar, no tanto por no haber tenido dinero, se quedó sin pautas publicitarias por haber dicho la verdad sin importarle los clientes, por decirlo así, el ejemplo perfecto es lo que pasó con el Grupo Grancolombiano, que fue denunciado por El Espectador, cosa que ni El Tiempo ni otros diarios hicieron por, tal vez, pensar en lo económico.

F.C.C.: Sin duda alguna, pues a mí no me cabe duda. La quiebra de El Espectador se debe a eso, por ahí tratan de decir que los Cano eran muy malos administradores, eso no tiene nada que ver —y puede que hayamos sido malos administradores—, pero el hecho es que llegaron los “magos de hacer plata”, que es el grupo Santodomingo, y el periódico siguió perdiendo el doble de plata que perdía cuando estaba con los Cano, o sea que ese no era un problema de administración o de que hubiera muchos Cano trabajando en el periódico.


En la lucha contra el Grupo Grancolombiano, sólo El Espectador denunció, y hasta que las autoridades no encontraron que era cierto todo lo que decía El Espectador muchos años después, nadie le creyó y todo el mundo se fue contra El Espectador.


J.M.V.: ¿Qué están haciendo los familiares, amigos, fundaciones y demás, para que la gente del común (que no tiene mayor acceso a la información) no olvide a Guillermo Cano?

F.C.C.: Cuando estuve haciendo una conferencia en el Gimnasio Moderno, nadie sabía quién era Guillermo Cano Isaza.


Se hacen esfuerzos por tratar de mantener vivo su nombre. Primero que todo, el premio Guillermo Cano fue una manera, y que la UNESCO entendió perfectamente la importancia de Guillermo Cano en el periodismo colombiano pero como ejemplo para el periodismo mundial y se creó ese premio que lleva su nombre, entonces digamos que eso es muy bueno. Usted está aquí porque vio el premio Guillermo Cano y le dio curiosidad saber quién era ese tipo, y eso es un poco de lo que uno espera con ese premio. Ahora, recientemente pues se ha creado la cátedra Guillermo Cano en algunas universidades de Medellín, la idea es poder tener la cátedra en todas las universidades —ojalá de Colombia y Suramérica, por lo menos— donde se enseñe el legado de Guillermo Cano como una cátedra universitaria; eso va con la idea de recordar no sólo el nombre de Guillermo Cano sino la importancia de su ejemplo para el periodismo, para el buen periodismo.


Pero de ahí en adelante no es mucho más lo que se puede hacer, uno esperaría que en las facultades de periodismo el ejemplo de Guillermo Cano sea importante, que lo estén enseñando, no sé si lo hagan, pero la cátedra es una manera de conservar la imagen de un gran periodista como Guillermo Cano.


J.M.V.: ¿Por qué cree que la justicia se ha demorado tanto en resolver e investigar el caso?

F.C.C.: Primero que todo porque la justicia en Colombia es bastante precaria y muy influenciable por la amenazas, por el dinero, por los temores de los jueces, y yo creo que todo eso entró en el caso de Guillermo Cano. El abogado de la familia fue asesinado también —Héctor Giraldo Gálvez, un columnista de El Espectador y fue quién asumió la defensa de la familia en el caso—, la única juez que en su momento trató de vincular a Pablo Escobar y bueno ella terminó exiliada, todavía creo vive en Estados Unidos; bueno y así. ¿Por qué crímenes pagó Pablo Escobar? Por ninguno, y el de Guillermo Cano no era el único.

J.M.V.: Sí claro, leyendo incluso algunos artículos, se creen que hay más de cinco mil asesinatos que efectuó Pablo Escobar, como por ejemplo el de un policía llamado Franklin Quintero, pero tenemos que pensar que estamos hablando de personas que conoce la gente, cuántos muertos y asesinatos no conocemos de personas que también tenían unas intensiones transparentes con el país.


J.M.V.: ¿Cada cuánto se acuerda de su tío Guillermo?

F.C.C.: Pues aquí lo tengo jugando fútbol en mi oficina, somos hinchas de Santa Fe (risas). Me acuerdo mucho, como le digo, todos los días lo veo ahí en la imagen. Imagínese uno teniendo el puesto que él ocupó, pues uno todo el tiempo está pensando en tratar de estar a la altura de lo que él hizo, de manera que lo recuero mucho.

J.M.V.: ¿En qué se parece y en qué se diferencia con su tío Guillermo?

F.C.C.: Esa si me la puso muy difícil. Yo creo que en la timidez y en la introversión (risas) y en no querer ser figura de nada, en conservar el bajo perfil, que eso era muy de él, la conciencia clara de que los periodistas no somos protagonistas de nada ni debemos serlo. Yo estoy muy lejos de parecerme en algo más, trato de seguirle los pasos ahí a la sombra, pero estoy muy lejos de tener su cultura y su claridad conceptual.


J.M.V.: ¿Cómo vivió los 120 años de El Espectador bajo su dirección, sintió orgullo, de alguna forma fue una recompensa para la familia Cano, recordó a don Guillermo, qué tal el premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar ganado en el 2006, cómo se ha sentido desempeñando este cargo?

F.C.C.: Por supuesto que ha sido una reivindicación para la familia; yo sí creo. De todos modos el hecho de que un Cano esté al frente de El Espectador en un buen momento porque llegamos a los 120 años muy fortalecidos después de tantos problemas, de haber estado al borde del cierre y estar en una quiebra total, es bueno. El Espectador en estos años en que yo lo he dirigido —no voy a decir que es por mí, sino por un buen grupo de trabajo—, logramos sacarlo adelante cuando parecía imposible, realmente el periódico que recibimos estaba “foquiando” y hoy en día es un periódico fortalecido. Llegamos a los 120 años muy fortalecidos. Además haberle recuperado importancia periodística, no hay nadie que ponga en duda que El Espectador volvió a ser algo de lo que era. De manera que yo si llegué a los 120 años muy orgulloso, muy orgulloso del legado y de haber sido respetuoso de ese legado y pensando hacia delante haber cómo seguimos mejorando y fortaleciendo éste periódico, porque yo sí creo que Colombia necesita tener un periódico como El Espectador.


Nota: Fotografías 'El Espectador'.

miércoles, 24 de junio de 2009

MEMORIA: Apuntes de una libreta*

Ese día don Guillermo se levantó de repente y abrió el baile con su inseparable Ana María, para bailar un bolero. Bailó uno y después otro y bailó todos los boleros que interpretaban Los Isleños.

Ese día, el pasado 19 de abril, todos los redactores de este diario, los que hoy lo lloramos, estábamos celebrando con él, en familia, el premio que le otorgó el Círculo de Periodistas de Bogotá por su Libreta de Apuntes, sus apuntes dominicales, sus reflexiones profundas, valerosas, honestas... Ese día estaba contento. Tanto que a pesar del rubor que le envolvió la cara —¡era tan timido don Guillermo!—, se atrevió a levantar la voz para pedir una canción: ¡quería bailar "La Cuchilla" al estilo carrilera! Nosotros, los que no llevamos en el periódico más de diez años, los que pertenecemos a la última generación de periodistas que ha llegado a esta Casa, los últimos que tuvimos la fortuna de recibir sus enseñanzas, sus lecciones de rectitud, de integridad, los que aprendimos con él a ejercer este oficio sin agachar la cabeza, los que seguiremos ejerciéndolo así en memoria suya, nosotros nunca lo habíamos visto bailar.

"Si creen que les voy a agradecer están muy equivocados porque yo padezco ese mal incurable que se conoce como la alegría a los homenajes", nos dijo, después de que Mike Forero Nougués pronunció unas palabras para ofrecerle ese ágape cordial con el que quisimos decirle que nos sentíamos orgullosos de trabajar a su lado.


A su lado, sí. Porque don Guillermo no era el director adusto, no era el jefe autoritario. Era, en el trabajado del periódico, como en sus apuntes dominicales, como en sus notas editoriales, el más auténtico de los demócratas.

Alérgico a los homenajes, a las grandes reuniones, a los cocteles y a todo tipo de celebraciones mundanas, don Guillermo no quiso agradecernos con palabras: era tan tímido para la palabra, como valiente para expresar en la máquina de escribir sus opiniones sobre su amado, maltrecho país. Pero nos agradeció con sus sonrisas, con su sencillez, con su sentido del humor. Nos agradeció cortando la oreja de la lechona que le ofrecíamos —recordando quizás sus épocas lejanas de taurófilo bohemio— y dando después la vuelta al ruedo entre los aplausos de su gente.

Así era don Guillermo!

Ese día nos pidió que siguiéramos con él en la lucha por defender los valores de la dignidad, la honestidad, la responsabilidad en el periodismo. Y dijo, ay!, que ojalá todos los años fueran como éste, que apenas comenzaba!

Don Guiller, seguiremos en esta lucha por usted, por su memoria. Pero ojalá, don Guiller, que los años que vienen no sean como éste. ¡Por eso, seguiremos luchando!

*Artículo originalmente publicado en El Espectador. Viernes, 19 de diciembre de 1986. Pág. 4A: Bogotá.
NOTA: La caticatura es una replica de la hecha por Héctor Osuna en 1986 que fue publicada en el diario El Espectador. La copia es de mi autoria.

martes, 16 de junio de 2009

Sobre las 'chuzadas' del DAS

El primer informe del CTI de la Fiscalía General de la Nación sobre el caso de las interceptaciones ilegales del DAS (Policía secreta y judicial), muestra los seguimientos que se le hicieron a magistrados, políticos, periodistas y organizaciones de derechos humanos.

El informe contiene 228 páginas y expone, detalladamente, cómo el DAS le hacía seguimiento a los hijos y familiares de sus “blancos”, visitaron los colegios y universidades donde estudian y tomaron fotografías de las casas y lugares de trabajo de las personas objeto de seguimiento, todo esto con el pleno conocimiento de la ilegalidad que ello representa, entre otras cosas, porque no existen procesos judiciales contra los supuestos “blancos”.

Las labores de inteligencia desplegadas por el DAS fueron realizadas de manera directa por servidores de este organismo, adscrito a la Presidencia de la República, no hay que olvidarlo.

Durante la inspección que realizó del CTI en las instalaciones del DAS -desde el 19 de marzo hasta el 3 de abril de 2009-, se descubrió la forma sobre cómo operaban cuatro grupos de inteligencia y análisis conocidos como: G3, GIES, GONI y Grupo de Estudio de Confiabilidad (GEC).

Los seguimiento ilegales fueron denominados con títulos claves como: “Transmilenio” y “Puerto Asís”. El primero hace referencia al exhaustivo seguimiento que el DAS le hizo a 41 trabajadores de la Corporación Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (CCAJAR), especialmente a su Presidente Alirio Uribe Muñoz.

En la Carpeta AZ 1.1 de 2004, que consta de 421 folios, “se evidencian actividades con el fin de obtener registros en bases de datos públicas y privadas, movimientos, ubicación, composición del núcleo familiar, medios de transporte e información financiera de los miembros del CCAJAR”. En el primer folio, hay documento del 18 de marzo de 2004, “emanado por el Grupo Especial de Inteligencia G3, con destino a la Subdirectora de Contrainteligencia, solicitando la interceptación de los teléfonos celulares de los principales miembros del CCAJAR”, dice el expediente.

El seguimiento y la interceptación a Uribe Muñoz, permitió conocer su “identificación personal, hoja de vida, información biográfica, tarjeta profesional, pasaporte, certificado judicial, estado civil, estudios realizados, dirección de residencia, hábitos, debilidades y fortalezas, lugares frecuentados, estructura familiar, nombre de los hijos y padres, amigos y compañeros de trabajo, cuentas bancarias, créditos y contactos en el exterior”, este documento viene acompañado de fotografías a color, con sus respectivos negativos, que ilustran las fachadas de unos edificios residenciales.

El informe también sostiene que al Presidente de la CCAJAR se le hizo “un registro de control técnico de actividades al parecer a través de sus números de celulares”. Asimismo, su correo personal electrónico fue ‘chuzado’.

Del folio 47 al 53 de la Carpeta AZ 1.3 de 2004 hay unos informes de inteligencia del 25 de octubre de 2004, “donde se detallan vigilancias a la casa donde vive Alirio Uribe Muñoz y su familia. Labor que permitió conocer el nombre de los hijos, Colegio y Universidad, grado o semestre que cursan; nombre de la empleada, datos de los padres, vehículos en los que se movilizan (…) este documento se acompaña de una fotografía de su esposa”. Esta modalidad de seguimiento también se le hizo al periodista Hollman Morris.

Otra carpeta del DAS fue bautizada como “Blancos Políticos”, contiene 541 folios y dentro del expediente figuran: Carlos Arturo Lozano Guillen, director del Semanario Voz; Gustavo Francisco Petro, Senador del Polo Democrático; Piedad Esneda Córdoba, Senadora del Partido Liberal; Wilson Alfonso Borja, Representante a la Cámara; Carlos Emilio Gaviria, Presidente del Polo Democrático; Antonio Navarro Wolf, Gobernador de Nariño; Horacio Serpa, ex candidato presidencial; Luís Eduardo Garzón, ex Alcalde de Bogotá; Álvaro Leyva Durán, ex Ministro; Gloria Isabel Cuartas, ex Alcaldesa de Apartadó; y Alfonso Gómez Méndez, ex Fiscal General de la Nación.

En dicha carpeta hay “informes de los detectives que hacen parte del esquema de seguridad de estas personalidades, donde se indican los desplazamientos rutinarios (…) datos que detallan la constitución de los esquemas (vehículos, armas, número de escoltas, turnos, etc.) como también de las residencias y oficinas, lo cual pudo ser utilizado para estructurar las hojas de vida a que hemos hecho referencia (Blancos Políticos)”.

El CTI de la Fiscalía también encontró que el DAS le hizo inteligencia a las organizaciones de derechos humanos como Codhes, Cinep, Justicia y Paz del Padre Javier Giraldo y la Comisión Colombia de Juristas; a sindicatos como la CUT y el CTCI y, a José Miguel Vivanco director de Human Rights Watch.

También ‘chuzaron’ y siguieron a los periodistas Daniel Coronell, director de Noticias Uno; Félix de Bedout, de La W Radio; y Hollman Morris, director del programa de televisión “Contravía”.

“Puerto Asís es el nombre que se le dio a todo un trabajo de inteligencia que se le hizo al periodista Hollman Felipe Morris Rincón” dice la Carpeta AZ 2.2. 2004-2005 que tiene 159 folios de información sobre el comunicador.

Desde el folio número 8 hasta el 41 están todos los datos sobre la hoja de vida del señor Hollman Morris, datos civiles, aspectos de su vida personal, estudios realizados y actividades profesionales.

El informe del CTI muestra cómo en los expedientes y fólderes del DAS están fotocopias del documento de identidad del periodista Morris, número de pasaporte, número de certificado judicial, estado civil, dirección de residencia y trabajo, teléfonos y correo electrónico, de donde seleccionaron los contactos del interceptado periodista.

Lo más grave de la situación es que toda la estructura familiar de Morris fue seguida ilegalmente, sus hijos y sus padres aparecen en los folios, también los compañeros de trabajo. En la Carpeta AZ 1.8 de 2004 del folio 135 hasta el 146 “se destaca un escrito del 18 de agosto de 2005, sin firma de su autor, donde se evidencia la orden ‘CONTROL TÉCNICO SOBRE’, y seguidamente los siguientes correos electrónicos”, entre ellos, el de el hermano del periodista Hollman Morris.

Por otra parte, el informe sostiene que al periodista se le hizo un registro migratorio desde el 26 de febrero de 1996 hasta el 3 de agosto de 2004. También hay un segundo folio que contiene los movimientos migratorios entre el 1 de enero de 2001 hasta el 18 de noviembre de 2005.

El informe destaca una comunicación, vía correo electrónico, entre el comunicador y el defensor de derechos humanos Iván Cepeda Castro.

También hay un expediente que expone los pronunciamientos que ha hecho el periodista en las conferencias y eventos a los que ha sido invitado, estos folios permiten leer un texto con la palabra “CONFIDENCIAL”, donde lo describen como “un periodista beligerante que presenta el programa de televisión ‘Contravía’, a través del cual cuestiona las actividades de las autoridades”.

Vale la pena resaltar un memorando que envía Jorge Armando Pubiano, detective profesional, al señor Carlos Alberto Arzayus, subdirector de Operaciones del DAS, el día 22 de octubre de 2005, mediante el cual da respuesta a una orden que aparentemente éste imparte para que se hagan “SEGUIMIENTOS A ORGANIZACIONES Y PERSONAS DE TENDENCIA OPOSITORIA FRENTE A LAS POLÍTICAS GUBERNAMENTALES, CON EL FIN DE RESTRINGIR O NEUTRALIZAR SU ACCIONAR”. Y continuación relaciona al periodista Hollman Felipe Morris Rincón dentro del grupo de los “blancos”.

En otro de los tantos folios del caso “Puerto Asís” hay recortes de prensa donde aparece el periodista, también están las amenazas que ha recibido durante los últimos nueve años.

Todos los informes mencionados eran pedidos por el señor Jaime Fernando Ovalle Olaz, coordinador del Grupo Especial de Inteligencia G3. Por ejemplo, el memorando SRIS.GINT.469 del 8 de agosto de 2005, data sobre un informe de seguimientos por parte del DAS de Risaralda al periodista Morris, cuando este viajó a Pereira para dar una conferencia en el Teatro de la Cámara y Comercio.

Se tiene la identificación de los vehículos en los cuales se trasportó, en el Hotel donde se hospedó y se tomaron fotografías de las personas que estuvieron acompañando el periodista. También señala en informe que se sabe las horas y el número de vuelo para volver a Bogotá. Esta información fue enviada el coordinador del G3.

Llama la atención del informe, en la carpeta AZ 33 de 2004 en el folio 221, que trata sobre una reunión que está fechada el 8 de marzo de 2005, celebrada en la sala de juntas del piso 9 del DAS con la participación del señor Jorge Noguera Cotes (director) quien cita a los funcionarios del G3 para hacer un balance sobre la gestión del Grupo Especial de Inteligencia. Como resultado de dicho comité, Noguera expresa inconformidades por la NO JUDICIALIZACIÓN de los casos conocidos, la falta de colaboración con otros grupos de la institución para hacer las operaciones y sugiere estrategias para las labores de inteligencia. Es decir que, conforme con el informe del CTI, el objetivo del G3 era recolectar elementos para abrir procesos judiciales contra los "blancos".

Todo el trabajo de seguimiento e interceptación al periodista se hizo a sabiendas que el Estado colombiano está en la obligación de proteger la vida del señor Hollman Morris puesto que es beneficiario de medidas cautelares por parte del Comité Interamericano de Derechos Humanos de la OEA, es increíble cómo el DAS se encargó de hacerle inteligencia antes de brindarle protección.

Este informe del CTI de la Fiscalía comprende las interceptaciones y seguimientos ilegales durante el periodo 2004 – 2005 bajo la administración del señor Jorge Aurelio Noguera Cotes, la asesoría y subdirección de José Miguel Narváez, la coordinación del G3 de Jaime Fernando Ovalle Olaz, la subdirección de operaciones de Carlos Alberto Arzayus y la dirección de inteligencia de Jackeline Sandoval.

martes, 28 de abril de 2009

Cambio en el panorama internacional para América Latina

La V Cumbre de las Américas realizada en la capital de Trinidad y Tobago, Puerto España, concluyó con un nuevo discurso de Estados Unidos hacia América Latina, se respetaron las diferencias ideológicas y, tal vez el protagonista de la reunión de Jefes de Estado, Barack Obama —Presidente de Estados Unidos—, convenció a sus homólogos que es una persona que gobierna de forma humilde y dispuesto a conciliar las diferencias.

Mucho antes de la Cumbre, el gobierno norteamericano empezó a trabajar por restablecer las relaciones con Cuba, país con el que lleva más de cinco décadas en conflicto ideológico, como se caracterizó en la guerra fría. Y es que en América Latina aún sobrevive la filosofía que identificó la guerra a finales de los años 50 porque el capitalismo estadounidense sigue discrepando de la política comunista de Cuba y, actualmente, del socialismo impuesto por Hugo Chávez en Venezuela, entre otros países de Suramérica. Este sentimiento sigue siendo recíproco.

No obstante, al parecer el presidente Obama quiere romper este paradigma respetando —reitero— las diferencias ideológicas. El mandatario afroamericano quiere conciliar con Cuba siempre y cuando se convierta en un país libre y democrático, y ha dado muestras de su disposición para que el conflicto con la Isla sea arreglado, como por ejemplo la visita de congresistas demócratas a La Habana.

Aunque el expresidente cubano, Fidel Castro, se mofó de las intensiones de la Cumbre para con su país, es un paso muy importante para la política internacional que Estados Unidos y Cuba reconcilien sus desacuerdos e inicien una nueva etapa porque demostraría el desarrollo de las dos naciones. Adicionalmente, se podrían abrir nuevos mercados y hacer convenios para combatir la crisis económica, sin necesidad de influenciar ideológicamente al otro.

Del mismo modo, Obama recalcó el acercamiento que el Gobierno de Estados Unidos hace frente a sus rivales como Hugo Chávez de Venezuela, Daniel Ortega de Nicaragua y Evo Morales de Bolivia —quien afirmó que los norteamericanos tienen un plan de asesinarlo, lo cual provocó la expulsión, hace unos meses, del Embajador estadounidense en La Paz—. “Tenemos muchas diferencias respecto a muchos temas, pero en la medida en que podamos ser respetuosos de las reglas democráticas, podemos encontrar lo que tenemos en común”, resaltó el afroamericano.

No es seguro que Estados Unidos cree una nueva política para las relaciones con América Latina, pero posterior a la Cumbre en Puerto España, podemos afirmar que el gobierno norteamericano tiene una nueva forma de hacer política, preponderando el respeto y el derecho a disentir.

Ahora bien, éstas primeras medidas de Barack Obama han sido mínimas, es cierto, pero puede ser el inicio de un cambio.

Por otra parte, podríamos controvertir qué tipo de intensiones tiene Estados Unidos con esta convicción, pero ante la crisis económica que está enfrentando todo el mundo el mensaje es claro: debe haber una unión. Por ejemplo, Venezuela le puede comprar más alimentos a Estados Unidos y los norteamericanos lograrían una alianza por petróleo.

Es difícil que el panorama se preste para estos fines, pero no puede ser fortuito ni pura coincidencia, que en la Cumbre de las Américas se haya logrado un ambiente cuidadoso de las posiciones de los demás.

Respecto a Colombia, la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca significa una nueva era para las relaciones diplomáticas del gobierno del Presidente Uribe con Washington porque ya no está su principal aliado Geoge Bush.

El Ejecutivo colombiano pidió, antes de la Cumbre, una reunión con el mandatario estadounidense, la cual fue rechazada y se frustró el encuentro. Esto significa que las relaciones entre las dos naciones van en decadencia, además, es evidente que Obama quiere estrechar otros lazos diferentes a Colombia porque su discuros en la Cumbre estuvieron dirigos prioritariamente a Cuba, Venezuela y Bolivia.

Sin embargo, Álvaro Uribe se jactó de la conversación que tuvo en el almuerzo con el Ejecutivo norteamericano en donde le expuso su política de seguridad para darle estabilidad al país con inversión y cohesión social. Obama lo escuchó atentamente y le prometió gestionar y estudiar la Firma del Trabajo de Libre Comercio (TLC) con Colombia, además reconoció algunos avances de nuestro país.

Pero vale la pena recordar que Obama, desde su época en el Senado, se había opuesto a la negociación del TLC por las violaciones a los derechos humanos y asesinatos a sindicalistas, principio que impera para el partido Demócrata de Estados Unidos, que tiene la mayoría de curules en el congreso desde noviembre de 2006.

Después de la V Cumbre en Trinidad y Tobago, queda claro que se aleja la posibilidad de firmar el TLC con Estados Unidos, primero porque, como decíamos anteriormente, el gobierno de Obama busca nuevo aliados en América Latina; segundo, estamos descubriendo que Colombia no era propiamente el principal aliado de Estados Unidos sino el de su ex presidente George Bush; y, tercero, porque se siguen revelando casos de la violación a los derechos humanos por parte de los actores armados del conflicto interno, con participación, en algunos casos, de las Fuerzas Militares, sigue el desplazamiento forzado y el desequilibro social. Además, continúan descubriéndose los vínculos entre paramilitares y parlamentarios de la coalición de gobierno.

Para que Colombia pueda firmar el TLC con Estados Unidos debe mostrar avances en materia de derechos humanos y en defensa de integridad de periodistas, sincalistas y defensores, en vez de estar nombrando a personas de raza negra en cargos diplomáticos como la del General Luís Alberto Moore como agregado militar en Washington, cosa que no estaría mal si no tuviera fines políticos. Es más, la reducción de ayuda económica al Plan Colombia por parte de Estados Unidos se debe, entre otras cosas, a la violación de derechos humanos.

Fotografía - Archivo AP